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Invetigación Arqueológica
Investigación Antecedentes
Histórico Encontramos
un solo texto[1],
de R. Maximiliano Ricardo R. (Del Archivo Histórico de Santiago), depositado
en ésta institución, que hace una especie de compendio histórico de la
Fortaleza San Luis. Recalcamos las menciones de edificaciones que hace de
ella: Fortaleza San Luis, de
Santiago, un monumento histórico del Cibao. .
. . A mediados del 1803 o a principios del 1804 y siendo Don Agustín Franco
de Medina (y Guerrero), Jefe de La Municipalidad santiaguensa, de acuerdo con
instrucciones del . . . se ocupó de acopiar municiones, de reunir armas, de
depositar víveres, de habilitar cuarteles, de
formar botiquines, y sobre todo de echar las bases de la actual fortaleza
San Luis en el cerro. . . Para este efecto, se talaron los árboles, se hizo
obra de relleno, se levantaron algunos rústicos cuarteles, se abrieron
zanjas y con la tierra se hicieron terraplenes. Don Ulises Franco
Bidó me aseguraba que su abuelo Don Agustín había dirigido personalmente
estos trabajos, especialmente en el relleno del saliente, que en forma de
quilla de barco, forma parte del amurallado, al Oeste del antiguo cuartel
de Las Banderas, a mano izquierda de la portada.[2] Luego,
refiriéndose a probables “ranchetas o barracones de rústicas
costanera y techadas de yaguas o canas” dice:
El testimonio verbal del señor Antonio Ottenwalder (Toño) confirma
esto último, ya que siendo muchacho de 13 o 14 años, iba diariamente a la
fortaleza a llevarle el desayuno y el almuerzo a su padre, que trabajaba de
armero de los españoles y decía que recordaba perfectamente la hilera de
ranchos cobijado de yaguas que les servia de cuarteles, hospital y depósitos;
que éstos se quemaron con el incendio del 6 de Sebpre, de 1863, que se originó.
. .
De acuerdo con el testimonio del Señor Francisco Villanueva, quien
prestaba servicios en la fortaleza en 1880, para ese año ya
estaban la Comandancia de Armas y las Cárceles La Rosa y El Clavel, las
cuales es posible . . . y el resto de los cuarteles que eran de rústica
madera, techador de yaguas o canas fueron destruidos paulatinamente, para ser
reconstruidos de otros materiales distintos, entre el 1890, habiendo sido
director . . . al frente de ellos hasta 1886, cuando la revolución de Moya,
continuando las obras emprendidas hasta la inauguración de las dos puertas,
la del Norte y la des este (siendo esta última tapiada años más tarde) y
la terminación del amurallado de ladrillos que la circunvalaba. Tal inauguración
tuvo lugar en el 1890. . .en el 1895. . . el plano inclinado. . .
terminado con sus paredes “de ladrillos laterales”. . . El constructor de la
torre [del
reloj público] fue el ingeniero inglés Mr. Bildwell . . . Estos trabajos
estuvieron terminados para el 1o de Mayo de 1886. Durante el
gobierno del Pte. Cáceres en el 1910, se hicieron substanciales
reformas. . . con vistas a acomodar. . . batallón que se destinaba a esta
plaza, a los que siguieron otros no menos importantes de los infantes de la
marina norteamericana que ocupaban este país en 1916. . .
Según referencia y de acuerdo también con los recuerdos de mi
adolescencia. . . A mano derecha de la entrada: el Cuartel Largo, cerrado en
su extremo Sur y abierto hacia el Norte, que daba a la calle; seguido a este
la Comandancia de Armas, de galería baja, . . . al Sur de la Comandancia, la
Cárcel llamada La Rosa; entre ésta y la anterior edificación, del lado de
afuera ,existía un aljibe, y sobre el mismo una torre con su campana, para
dar las horas de acuerdo con el reloj pendular colocado en el salón de la
Comandancia, y seguido a la Cárcel, el Arsenal viejo, y entre este último y
la hilera de edificaciones situadas al Sur, había un espacio vacío, del que
se divisaba un bello panorama de los cerros. . . En la cortina Sur: el gran
cuartel que incluía habitación para el Alcaide [sic],
y otro edificio grande destinado a cárcel “El Clavel”; en la cortina del
Este y en la del Norte existían: el cuartel dormitorio, largo y algo
estrecho, con planos inclinados de madera, que servían de camastros a los
soldados, luego venia un espacio despejado, más al Norte, y dando frente a la
actual calle Vicente Estrella se encontraba el Cuartel de Los Músicos, que
luego fue destinado a Arsenal,
y
que fue destruido por una explosión de el 1903, y por ultimo, y próximo a la
salida, al pie de la Torre, el Cuartel de Las Banderas. Entre el Arsenal
primitivo y La Rosa existían una capilla para pasar su ultima noche los
condenados a muerte.[3]
Este
texto, redactado “Durante esta era de Trujillo. . .“[4]
, ofrece testimonios de hasta cuatro generaciones que atestiguan sobre todo el
uso de las edificaciones de la Fortaleza, sin precisar sus composiciones
estructurales. La información de la adolescencia del autor carece de
descripciones del pabellón central, por lo tanto anterior a su construcción,
mencionándolo en un recuento posterior de eventos históricos: “7
de Abril de 1907”.- Solemne bendición e inauguración de la Cárcel Pública,
construida por la iniciativa del Hon. Ayuntamiento. . .
Este edificio fue habilitado el 10 de Junio de 1907”[5] Antepone
las construcciones de estructuras internas, en materiales diferentes de la
madera, yagua y canas, e independientes a la terminación “del
amurallado de ladrillos que la circunvalaba”. Ésta
debió beneficiarse anteriormente de algún reducto defensivo con tantas
menciones, en diferentes episodios históricos, de “defensa”,
“asedio”, “toma” y ”rendición” de la Fortaleza. Gráficos Al
igual que el texto anterior, encontramos, en el Archivo Histórico de
Santiago, originales de fotografías antiguas retratando exteriores e
interiores de la Fortaleza que nos dieron valiosos indicios sobre
implantaciones de edificaciones, sus colocaciones, conformaciones y
desapariciones. Presentamos y nos referimos a algunas de éstas en el presente
informe[6]. Arqueología Procedimientos Vistas
las circunstancias y considerando las condiciones de trabajo, poca labor
arqueológica se pudo realizar, en sentido estricto. De un proyecto ya a carácter
de salvamento tuvimos que transformarlo en uno de rescate, tomando todo tipo
de registro y medidas que podían revelar algunos indicios del crecimiento
estructural y espacial del barracón y, por consecuencia del recinto en
general. Predominaron la visión y percepción arqueológicas, las deducciones
y cotejos con estos antecedentes sobre la recopilación de datos de excavación
Aprovechamos
toda labor dirigida al proceso de la reforma emprendida para registrar, por mínimo
sea, lo que era previsto a gran escala como: ranuras a las paredes para
implantar la red eléctrica, un desconche parcial para intentar de corregir un
desperfecto de aplomo, una somera nivelación antes de colar el plato del piso
y la supervisión de excavaciones para el introducir los desagües. Realizamos
medidas, tomamos fotografías, anotamos descripciones, hicimos algunos dibujos
y croquis además de muy someras excavaciones en los rincones Noroeste (NW) y
Noreste (NE) del barracón o galpón (que llamamos Barracón I),
seleccionamos muestras de argamasas de diferentes muros y sitios a título de
referencias comparativas. Barracón I Pisos Uno de los primeros
“hallazgos”, fue el registro del patrón de distribución de uno de los
pisos anteriores, durante la nivelación del suelo, previa colada de la loza
para el futuro pavimento de la galería (Gráf. 1 y Fotos
1 a 4, 7 y 8).
Notamos
que al extremo Sur del remanente de su extensión se encontraba un tubo de
hierro, sobrepuesto a otro de cerámica vidriada de 4.5–8 cm. Ø,
alimentando un pequeño excusado / ducha externo, como signo de persistencia
en la instalación de la red hidráulica. Muros De
las someras excavaciones en los rincones Norte pudimos constatar que el muro
del extremo está adosado a la muralla. Tiene unos cimientos mucho más sólidos,
hechos de piedras de campo ligadas con una argamasa blancuzca muy dura, y una
pared de espesos ladrillos (+
30 x 15 x 7 cm.)
cuidadosamente colocados y juntados con cemento (Foto
31). Contrariamente a la elaboración de la muralla, más primitiva,
que, en este sector, solo cuenta con hileras de ladrillos sobrepuestos, sin
mortero alguno (Fotos 20-23). Aquí
la muralla hace un ángulo exterior saliente, al cambiar de orientación E-O a
N-S, sobre un elevado terraplén con relación al resto. Éste recodo, además
de su fragilidad estructural y reiterada utilización de excusado y lugar de
aseo[10],
fue forrado al interior como al exterior de doble pared para tratar de
reforzarlo. Durante
esta excavación nos llamó a la atención una ranura en la muralla, para
implantar la distribución eléctrica, que revelaba sus características y
crecimiento vertical (Fotos 25-27).
Corona
5 hileras ladrillos diferentes + 5 cm.
(penúltimo 3+ cm.)
argamasa blancuzca fina 3.46
m
C
tapia floja, blancuzca: grandes y ½ trozos piedras
+ desperdicios 3.12 m
2 hileras irregulares ladrillos espesos 7 cm.+
5 cm. 2.97
m
argamasa como tapia inferior B
tapia floja, blanco sucio:
grandes trozos piedras, no homogénea
2.17
m
2 x. 7 cm.
1 x. 5 cm.
2 x. 7 cm.
14
hileras ladrillos diferentes grosores,
2 x. 5 cm.
bien
puestos con argamasa muy sólida
1
x. 7 cm.
similar a tapia inferior
A
2 x. 5 cm.
1 x. 7 cm.
3 x. 5 cm.
1.16
m
tapia + fina, dura y consistente, marrón
0.50
m
+ 8 hileras ladrillos bien puestos
argamasa muy sólida, marrón
Suelo Gráfica.
2 Composición de la muralla, Fortaleza San Luis, Barracón
I
(Noroeste) Implantación
eléctrica en pared Oeste (escala vertical proporcional) Podemos
distinguir tres fases constructivas: A
Construcción
inicial de la muralla, con alternancia de secciones en tapia y otras de
ladrillos, típica de la construcción hispánica heredada de la morisca,
vigente hasta el advenimiento del cemento (circa 1919), hasta cubrir la altura
de un hombre de pie, con aspilleras para poder disparar con cierta facilidad[11].
Es de notar que la franja superior de ladrillos está elaborada con
superposiciones de diferentes grosores de ladrillos puestos cuidadosamente,
unos de 5 otros de 7 cm. B Primera
etapa de crecimiento, de técnica similar, pero de menor resistencia, con
tapia de tenue cohesión, conteniendo muchas piedras y una corona de acabado
irregular tanto en alternancia como en puesta de los ladrillos. C Última
fase, parecida a la precedente, pero además contaminada con desperdicios domésticos[12],
aún más enclenque y la particularidad de contener ladrillos de 3+
cm. de espesor en su corona. Del
otro lado, las características el muro Este nos fueron reveladas tanto por
una también somera excavación del rincón Noreste como por un desconche
provocado por un intento de corregir un desperfecto en el aplomo de la pared[13].
Está construido con ladrillos medianos (+
30 x 15 x 5 cm.),
bien puestos y juntados con una argamasa fuerte y blancuzca. El abultamiento
era resultado a una reparación posterior, parchada de ladrillos espesos (+
30 x 15 x 7 cm.) en
la jamba Norte de la tercera puerta (Foto 33). Sus
fundaciones son más endebles que las del muro Norte, con una argamasa, auque
sólida, más oscura y conteniendo guardamontes de fusiles (Foto
32), como los que se encuentran en el relleno donde fueron implantados.
Ello implica que su cimentación fue siguiendo el antiguo sistema: excavar
zanjas, para crear un encofrado natural, con la tierra remanente se hace una
mezcla con cal que se colará en él, tomando color y aspecto del terreno en
el cual se encuentra, contrariamente a los cimientos de la del Norte, ligados
con mortero muy distinto de su entorno. Correlaciones
y desarrollo espacial Aunque
pueda ser venturoso hacer de una biopsia (estrechas ranuras en empañetes y
superficiales excavaciones) un análisis anatómico (extensiva investigación
arqueológica)[14]
podemos avanzar algunas deducciones. En
orden cronológico tenemos, primero una muralla que en tramos crece
verticalmente, luego la pared Este y, posteriormente, la del Norte. Todo ello
indica que a la muralla le fueron agregando galpones, utilizándola como una
de sus paredes, y debido a su escasa alzada era necesario sobreelevarla hasta
obtener la altura deseada para equipararla a las demás ( A + B ). La
posterioridad del extremo Norte se explicaría con
la descripción: “A
mano derecha de la entrada: el Cuartel Largo, cerrado en su extremo Sur y abierto
hacia el Norte, que daba a la calle, . . .”
(supra) también
apreciable en una antigua fotografía (Foto Ώ 1)
cuando entonces sólo aparecen postes para soportar la techumbre. Análogamente,
podemos considerar elementos que nos otorgarían, hasta cierto punto, relación
de contemporaneidades: los ladrillos. Tenemos tres tipos, todos de la misma
talla (+
30 x 15 cm.), pero
de espesor diferentes (3+, 5 y 7 cm). Los intermedios son los más
comunes, y los encontramos en la gran mayoría de los tramos de la muralla[15]
con la confección de sus numerosas aspilleras y en el levantamiento de la
pared Este del galpón. Los espesos componen la pared del extremo Norte y el
resane de la del Este, pudiendo implicar una cierta simultaneidad entre ellos.
Los
delgados se asocian con los pisos y, curiosamente, a la penúltima hilera de
la tercera corona sobrepuesta a la muralla. Ello explicaría la postrera fase
de su crecimiento (+ C), sea hecha en una definitiva adecuación final de su
altura o un posterior remoce del galpón con un nuevo piso y un cambio de
techumbre[16];
más chata que la anterior pero a mayor altura del piso[17]. Sin
embargo, en las franjas de ladrillos de la muralla inicial (A) también los
hay espesos, pudiendo justificarse por la existencia de varios suministradores
de materiales de construcción, todos solicitados en momentos de obras
mayores, pero acudiendo a uno solo para reformas menores. Miras
perspicaces
En
el galpón, sin embargo, éstas aspilleras comunes se sitúan a 1.60 m. de
altura o más, dificultando el disparar con tino, al menos que el soldado
fuera encaramado sobre una banqueta[18].
Es también en el galpón / galería que se encuentra la única garita de toda
la muralla[19],
necesaria del punto de vista táctico para cubrir el largo tramo rectilíneo
de la cortina Oeste, inmediatamente después del mencionado recodo. Igualmente
curioso, para entrar en ella, hay que zanquear unos 60 cm. de contrahuella,
sin auxilio de un taburete. Así todo este sector, para ser militarmente
eficaz, tendría que ser asistido de una especie de alargado alzapiés o
varios de ellos. Es
en dicha garita[20]
que se encuentra el tercer tipo de aspilleras, tres en forma de cruz latina,
modo de combinar observación y disparo. El cuarto tipo se encuentra en un
sector de la cortina Sur, detrás del las oficinas del Ejercito Nacional: tres
de forma alargada, como en castillos medievales, sirviendo solamente para
observación, ya que dan vista sobre la cuenca del Yaque del Norte y los
cerros de Bella Vista[21]. Fortaleza Más
dichoso, aún, sería extrapolar la microscópica percepción del Barracón I
a la macroscópica extensión de la Fortaleza en su conjunto, pero
considerando las circunstancias y condiciones de esta especie de aproximación
inicial nos atrevemos, hasta futuras investigaciones, a trascender
percepciones generales. Descripción
actual Hagamos un recorrido, en sentido contrario de las manecillas del reloj, al interior de la Fortaleza. Desde su entrada el portón engloba un pórtico, luego, a la derecha, flanco Oeste, hay una típica pequeña casa de madera, llamada “Casa del General”. Sigue, bordeando la muralla que hace ángulo hacia el sur, el barracón intervenido otrora usado como Cine, después otro galpón, ligeramente más elevado, ocupado por las Reservas, la Defensa Civil y, al final una sección usada de taller por artistas pintores. Al desvío hacia el Este para formar la cortina Sur, hay un hiato, del que se sigue divisando un panorama de los cerros. La serie de edificios del Sur empieza con el Cuartel general, un depósito coronado por una habitación para el comandante, después las oficinas y despacho del General, haciendo cuerpo con el barracón ocupado por la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD). En la misma orientación está, en el rincón Sureste, un edificio moderno de dos pisos[22] ocupado por la Autoridad Metropolitana de Tránsito de Santiago (AMETRASAN). La cortina Este empieza también con una dependencia de AMETRASAN, igualmente moderna pero más baja. Sigue otro barracón similar al primero, de dos aguas, acondicionado en taller mecánico. Continúa una sarta de galpones abandonados y otras divisiones, todos de concreto, bloques y sin techumbres, hasta el rincón Noreste en el cual se encuentra un pequeño pabellón con parapeto almenado. El trecho Norte sólo presenta la muralla original, pero al notar huellas de pisos que la bordea presentaba algunas edificaciones no muy amplias, ahora espacios baldíos para el aparcamiento de vehículos decomisados por AMERTRASAN. En fin, la avanzada del bastión Norte, detrás el cual está la Torre del reloj; adosado al flanco Este de la puerta, la “Casa de Guardia”, un barracón de concreto recubierto de madera, en excelente estado e sin uso[23]. Hacia
el centro Noroeste se divisa el pabellón central, Cárcel del principio del
XX, casi adosado por una especie de cobertizo de cemento que sirve de
estacionamiento y oficina para oficiales de la DNCD.
Del
exterior, siguiendo el mismo sentido, hay muralla original desde la esquina
Noreste del recinto hasta un poco más de la mitad de la cortina Sur, cuando
empieza el edificio nuevo: al pie de la “cortina” Este, toda de concreto,
y con reproducciones de aspilleras, se pueden apreciar algunas hileras de sus
fundaciones originales[24];
desde el extremo Sur del barracón / galería, se ve obliterada por las múltiples
y diferentes reformas realizadas. Así, cubre aún las 2/3 partes de su perímetro
original. Grandes porciones traseras del tramo Oeste, y algo del Este, están
atascadas de posteriores secuelas de construcciones a medio terminar, antiguos
cuartillos, registros obsoletos y derrumbados, aljibes vetustos y múltiples
baños con y sin usos actuales. Entonces, de las afueras, salvo por la parte
frontal que da directamente a la ciudad, el aspecto de la Fortaleza es mucho más
lastimero que del interior. Coincidencias
y crecimiento Es lógico considerar la entrada y su entorno inmediato como el lugar inicial del crecimiento de la Fortaleza. Aquí se mencionan las primeras apariciones de cierto reducto: “.
. . zanjas y terraplenes en el relleno del saliente en forma de quilla de
barco . . . “ (supra) Hay
marcado desempeño en mejorarla, con portón de ladrillos y batientes de
madera maciza[25],
hacerla accesible, con un plano inclinado y sus paredes “de ladrillos
laterales”[26], hasta embellecerla con una práctica y
vanguardista torre con reloj público. Pues se trata del sector más apegado a
la ciudad, integrándosele, mientras la vertiente Sur de la colina es mucho más
empinada, dominando toda la cuenca del río, corredor natural desde el Oeste,
razón por la cual fue real y definitivamente concretada la Fortaleza.
Justamente a causa de estas diferencias geográficas, el frontón Norte
precisa primero de cortina, mientras hacia el Sur tarda más, hasta nunca
completarse: “había
un espacio vacío, del que se divisaba un bello panorama de los cerros”. y “...del
que se sigue divisando un panorama de los cerros.” (supra) Al
seguir comparando nuestra descripción con la remota, podemos razonar que la
Fortaleza se hizo fuerte de Norte a Sur[27].
Adosándose a la muralla, se agregan alargadas construcciones de distintas
alturas para diferentes usos. La cortina Oeste recibe mayor atención, la “Comandancia
de Armas”, un “Arsenal Viejo”, “una capilla”, “aljibe”,
“campana” y más tarde el Cine[28].
Al Sur se repite la elección de “habitación”, con cierta importancia al
“gran cuartel”, ahora despacho del General, en lo más impugnable. El
sector Este sigue bajo consideraciones menores, desde sus inicios, tapiando
muy tempranamente la segunda puerta, con barracones de subsidiarias
asignaciones y descripciones. Salvo
por la Torre del reloj, el frontón Norte conserva su aspecto y distribución
original: la muralla conserva su altura primigenia (Fotos
Ω 1 a 3 y 5) y no se le adosan construcciones. Las huellas de
pisos que permanecen a sus pies, revelan estructuras de menor extensión y
ligeramente distanciadas de ella (1+ m.) y, si bien sus pavimentos
fueron también recubiertos con un alisado de cemento, presentan ladrillos en
aparejo similar pero paralelo a sus muros. Allí estaban el “Cuartel de
los Músicos” y el “de Las Banderas”, ambas asignaciones por
razones prácticas de cercanía a la puerta aunque, igualmente al
frontispicio, con un significado más prestigioso y emblemático que
rigurosamente militares. Posteriormente,
y a medida que se abultan las cortinas, el portón conlleva sus
transformaciones: primeramente un pórtico (comparar fotos
Ώ1 con Ώ3 y 4), luego el “Cuartel
de la Banderas” (comparar fotos Ώ1 y Ώ2)[29]
y, finalmente, la llamada “Casa del General” (comparar fotos
Ώ4 y Ώ6 con foto
)[30].
Aunque adosados a la muralla, estos últimos agregados no la obliteran,
superponiéndosela. Coronan la torre de un parapeto almenado, talvez al mismo tiempo que se construye el pabellón del Noreste. Sinopsis Al igual que para sectores específicos dentro de la Fortaleza, como en cualquier edificación, en su crecimiento general hay una constancia en el uso de espacios, propiciando reformas sobre transformaciones decisivas, como la reiteración al emplazamiento de servicios, también “del
lado de afuera ,existía un aljibe, y sobre el mismo una torre con su campana,
para dar las horas de acuerdo con. . .” donde
está, ahora “atascado
de posteriores secuelas de construcciones a medio terminar, antiguos
cuartillos, registros obsoletos y derrumbados, aljibes vetustos y múltiples
baños con y sin usos actuales”,
(supra) y
el aún persistente uso de la cárcel central.[31]. Al
igual que en un asentamiento urbano, donde los antiguos sectores decaen al
progreso del crecimiento periférico, en la Fortaleza los barracones iniciales
van sucumbiendo en desuso por un interés marcado hacia el fondo, al
levantarse las más recientes edificaciones, en las cuales se instalan los más
recientes cuerpos armados (AMETRASAN
y DNCD).
Al
igual que en una ciudad antigua, cuando son los barrios paupérrimos que
reciben las primeras atenciones para revalorizarla, en la Fortaleza el impulso
renovador parte del Norte: el portón, el torreón, el barracón. . . . ¿ Y de materiales ? Con
estas muy someras excavaciones, la cantidad de materiales arqueológicos
recolectados es científica y deductivamente insignificante. Los artículos de
tocador, de diferentes tipos de plásticos, espacialmente muy restringidos
(rincón Noroeste) no fueron levantados. Los remanentes vestigios están
entremezclados entre cerámica doméstica común, trozos de azulejos,
fragmentos metálicos informes y casquillos relativamente recientes, normal en
un acantonamiento, sujeto a transformaciones estructurales, vivido por
militares. Destacan,
sin embargo, las diferentes partes metálicas de carabinas[32],
que, para nosotros, consisten en guardamontes y cabos de culatas. El General,
por su cuenta, pudo reunir cañones, bayonetas y pasadores de correas. Según
sus indicaciones y nuestras observaciones, éstas secciones se encuentran
agrupadas por componentes, separados los unos de otros. Se tratan pues de
armas de fuego que fueron deliberadamente inactivadas, desmontándolas para
luego enterrarlos en distintos lugares[33].
Es probable que tratase de armas decomisadas por el ejército americano
durante su primera invasión (1916-24)[34]. Siempre,
por las informaciones del descubridor, se encuentran esparcidas al pie de la
muralla, hecho lógico, para no llenar el centro del recinto con un mogollón
de mogotes, cuando éste resguardo no sirve más que apoyo estructural. Si de
ello se trata, entonces el contorno del encierro está “trufado” de estos
acopios y los hallazgos del adelantado, lejos de constituir encuentros
singulares no representan más que exiguas muestras de un tipo de riquezas del
sitio Proyecciones Investigaciones
arqueológicas Técnicas Visto
que el proyecto de investigaciones arqueológicas en el Barracón I,
de la Fortaleza San Luis ha sido truncado antes de su propio inicio, por las
razones expuestas, y su consecución entrañaba una trascendencia vinculada al
entendimiento genérico del recinto[35],
tenemos que replantearlo para asegurar su esencia primordial. A
lo largo de nuestros copiosos recorridos del sitio, sumado a las indagaciones en
antecedentes históricos y gráficos, hemos podido ubicar un sector ejemplar
para reorientar las investigaciones arqueológicas, respetando su tenor
fundamental, con una programación similar pero de repercusiones seguramente
superiores. Consideramos idóneo el sector Norte de la Fortaleza para emprender
investigaciones arqueológicas apuntando al inicio y desarrollo histórico del
recinto, en particular el baluarte frontal y las áreas aledañas al portón de
entrada. El
bastión Norte, como señalamos, fue el sitio original con obras de terraplenes,
los primeros levantamientos de la muralla y es, en esta porción del recinto,
donde aparece la mayor innovación con construcción de la Torre del reloj. El
espacio comprendido entre el codo entrante que hace su flanco Este con la
cortina Norte y la esquina Noreste de la torre permitirá sondear las
fundaciones de ambas estructuras con poca extensión de las excavaciones,
preferible al lado opuesto de la torre, mucho más cercano a la muralla, pero
completamente perturbado por implantaciones de múltiples obras de fontanería. Facilitará,
así mismo, indagar la cercanía de antiguas dependencias menores muy cercanas,
pero no totalmente adosadas a la muralla. Representa la convergencia de tres
esquinas de estructuras diferentes en cuanto a funciones y temporalidad de
facturas. En fin, el sector resultó fecundo en hallazgos de armas antiguas,
además de permitir una ejecución técnicamente muy holgada. Didácticas Dentro
de la Estrategia de Intervención Patrimonial en la
Fortaleza San Luis, se entienden las
investigaciones arqueológicas como el eje de un proceso de sensibilización y
divulgación ciudadana hacia el valor científico de las intervenciones
patrimoniales en protecciones monumentales. Toda excavación arqueológica es
apta para esto[36],
pero para tal efecto, y específicamente para ello, las áreas contiguas al protón
de entrada, dentro de las casas de
“Guardia” y “del General” resultan casi diseñadas a este fin. Estas
dos estructuras aparecen sea tempranamente, como la “Casa de Guardia”
-anteriormente de “Cuartel de Las Banderas”- (comparar Fotos
Ω1 y Ώ2), sea algo tardío, como la “Casa del General”
(comparar Fotos Ω2, 3 y 4 con Ώ6), y
constituyen un sello temporal sobre los vestigios subyacentes, dándoles la
connotada jerarquía “ante quem”[37].
Se encuentran bajo techo, con piso embaldosado, excusados inmediatos, al pie de
los laterales de entrada que presentan dos de los cuatro tipos de aspilleras. Un
contexto museal ideal. En
ellas se pueden emprender excavaciones muy minuciosas y pausadas que, si bien
aportarán valiosos datos, favorecen grandemente una animación didáctica al
“museografiar” literalmente las actividades arqueológicas[38].
Sin embargo, la metodología de prosecución se dificulta arduamente justamente
por este mismo contexto, pero la inversión técnica es grandemente compensada
por sus ilustrativas consecuencias. En
esta óptica se podrían insertar en las asignaturas de colegios e institutos de
enseñanzas para la solvencia del ineludible servicio social, materias
extra-curriculares universitarias. . . Así, la Dirección Nacional de
Patrimonio Monumental, más allá de sus cometidos de protección, salvaguarda,
transmisión y esparcimiento del acervo patrimonial, alcanzaría el nivel
formativo, legando no sólo estructuras emblemáticas sino también, y sobre
todo, las disposiciones para sus conservaciones. Advertencias No
somos partidario de excavar por excavar, o realizar investigaciones arqueológicas
por el interés general que puedan suscitar. Hacemos este replanteamiento con el
único propósito de cumplir con las obligaciones que nos atañen dentro de lo
acordado para con el Estado. Concentraremos
nuestro propósito en el Bastión Norte, tal vez abriendo las “Casas” únicamente
en requisito de sondeo, lo que podría, al principiar estos dos frentes,
convertir ambos en ordinarios muestreos. Se
realizarán con un estricto rigor científico, por supuesto, pero austeramente
ceñido a las condiciones de extensión, tiempo de ejecución y análisis
aferentes dentro del marco presupuestario convenido. Es más que probable,
debido al potencial de estos sectores en testimonios, materiales y alcances, se
vislumbre una prosecución de las investigaciones, lo cual está completamente
ajeno al compromiso originario, al menos que los directivos contemplen su total
reformulación. Recomendaciones iniciales Considerando que la Fortaleza San Luis se encuentra protegida por un decreto que la declara Monumento Nacional, que la Dirección Nacional de Patrimonio Monumental (DNPM) a través de su Oficina Regional Norte (ORN) asume esta responsabilidad, que se le inició un proceso de investigaciones, que está siendo sujeta a un procedimiento de privatización en torno a su rehabilitación, recomendamos que: • La DNPM deberá intervenir directamente en la restauración del pabellón central, Cárcel 1905-1907, asignando un responsable al respecto. •
Toda reforma planeada en la Fortaleza sea bajo dictamen de la DNPM,
previa presentación de proyecto de intervención especificando todas las prácticas
requeridas al respecto, hasta la pintura externa, paisajismo o cualquier empeño
pudiendo afecta su aspecto. •
La DNPM-ORN tendrá que informar, por escrito y por asistencias, ésta precisión
a sus actuales (Ejercito Nacional, AMETRASAN,
DNCD)
y futuros inquilinos usufructuarios. •
La ORN debería exponer más asiduamente su responsabilidad al respecto de la
Fortaleza, mediante nutridas visitas para inspeccionar, orientar, asesorar los
usufructuarios en su convivencia dentro del Monumento •
La ORN podría considerar una futura instalación en ella. •
Toda obra, en cualquier sitio de la extensión del recinto, que implique
excavaciones o remoción de pavimentación externa o interna sea supervisada por
un perito en arqueología, mediante previo aviso a DNPM-ORN quien considerará
la necesidad de excavaciones científicas previas, dependiendo de su amplitud. •
Toda exploración arqueológica ajena a la DNPM-ORN,
con carácter de indagación, planeada en la Fortaleza sea bajo su dictamen,
previa presentación de proyecto de investigación especificando: fuentes de
financiamiento, motivos, alcances, técnicas y metodologías. • Todo material arqueológico obtenido sea, previo lavado, marcado y embalado, depositado en un local de la Fortaleza, con cómodo acceso para consecuentes investigaciones, salvo requerimientos particulares de conservación o estudios especializados. •
Todo dato, apuntes, dibujos, fotografías, informes obtenido de
investigaciones arqueológicas sea depositado en ORN-DNPM mediante copias o
duplicados de los mismos, sin derecho de usarlo a fines intelectuales o de
difusión dentro de los convenios internacionales al respecto (5 años). •
La DNPM-ORN debería apoyar e incentivar al presente interventor, el General
Gustavo A. Jorge García, en el desarrollado de mecanismos patrocinadores en la
financiación para la restauración, mantenimiento, y seguimiento del uso de la
Fortaleza, con la salvedad de dictaminar y aprobar previamente cualquier
intervención futura. •
Todo uso comercial del recinto sea bajo consulta y consenso con ORN. • Todo uso multitudinario del
recinto sea bajo previa aprobación de la ORN en coordinación con las
autoridades municipales.
[5]
Pp. 4. Sin especificar si por “habilitado” entiende la
instalación de oficinas u ocupación de celdas.
[6]
El
General Jorge nos mencionó la existencia de un acervo más amplio, con la
posibilidad de posterior consulta dentro de su política de mutis
sobre datos y desarrollo de la revalorización de la Fortaleza.
[7]
De
observaciones que hicimos de trozos tirado,
sin
saber si era paralela o perpendicular a la extensión de la estructura.
[9]
Posteriormente
a la era Trujillo, cuando era utilizado como cine (información personal de
Dona García, madre del General) Véase foto
[10]
Hasta
75 cm. de profundidad encontramos, artículos de tocador como: cepillos de
dientes, tubos de dentífrico, fragmentos de peines, afeitadora de uso único.
. . todo de plástico, además de desagües en PVC.
[11]
Como veremos más adelante éstas alturas, de la muralla y las aspilleras,
varían según los tramos.
[12]
Tiestos de cerámica común, fragmentos metálicos.
[13]
Véase arriba “Correcciones”.
[14]
Para utilizar una cierta metáfora.
[15]
Sin poder considerar los de la portada y de la torre del reloj, fuertemente
empañetadas del año pasado, ni los del antepecho Sur, recientemente
derrumbado.
[16]
Nos parece más probable la primera de estas dos hipótesis, debido a las
semejanzas de tapias y argamasas, aunque sin descartar la otra, si fue
realizada con una técnica similar o / y por un mismo equipo de artesanos.
[17]
Comparando la diferencia de tipo de armazón entre el de un agua (Foto
Ω 1) y el de dos aguas (Fotos Ω 3 y
4), o la disparidad de altura entre el antiguo antepecho y la del
techo reemplazado (Fotos II y II).
[18]
Por ejemplo, la estatura del General no le permitiría disparar.
[19]
Por lo menos la única que queda en pie, si hubo otras.
[20]
No la detallamos más por estar completamente recubierta, tanto al exterior
como al interior, de un espeso y fuerte empañete que imposibilita toda
apreciación sobre su aspecto original.
[21]
Lo que confiere así mismo una categoría distintiva a dicha porción, véase
adelante.
[22] Sobrepuestos de una especie de atalaya “medievalezca”, almenada.
[25]
“La cancela de hierro que cierra la portada del Norte . . . fue hecha y
colocada en el 1895, ya que anteriormente se usaban unos batientes de madera
para cerrarla . . .“ Ídem,
pp.2.
[26]
Íbidem.
[27]
Muestras de argamasas vinculan este hecho: firmes y de color marrón para la
cortina Norte y el tramo inferior del barracón; ligeramente más friables y
blancuzcas hacia el Sur de la misma, como la de la pared Este del galpón /
galería.
[28]
Es, así mismo, una tendencia natural para la mayoría de los seres humanos,
diestros, echarse de este costado para protegerse, la vista se pone primero
del lado opuesto, a la izquierda, como en el sentido de la lectura, mientras
que del interior, y por la misma razón, se percibe primeramente la porción
Oeste. Ello coincide favorablemente con la geomorfología de la colina
fortificada.
[29]
Ambas originalmente de madera, ahora de concreto.
[33]
Contrariamente a lo que podrían constituir escondrijos, cuando se conserva
el arma intacta para su eventual uso posterior. Véase, también, Anexo II.
[36]
Siempre
y cuando el público tuviese acceso libre a las excavaciones, lo que es
razonablemente programable sin entorpecer al desarrollo de las
investigaciones.
[37]
Todo
material encontrado en tal contexto es forzosamente anterior a lo que le
sobreviene y sin probabilidad alguna de perturbación posterior.
[38]
Aunque implica obligatoriamente una
enorme dilatación temporal para sus ejecuciones.
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