Arqueológica
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Invetigación Arqueológica

 Archivo que se puede imprimir de la misma investigación.

http://www.fortalezasanluis.info/InvstArq01.pdf

Investigación

 

Antecedentes

Histórico

 

Encontramos un solo texto[1], de R. Maximiliano Ricardo R. (Del Archivo Histórico de Santiago), depositado en ésta institución, que hace una especie de compendio histórico de la Fortaleza San Luis. Recalcamos las menciones de edificaciones que hace de ella:

 

 Fortaleza San Luis, de Santiago, un monumento histórico del Cibao.

 

. . . A mediados del 1803 o a principios del 1804 y siendo Don Agustín Franco de Medina (y Guerrero), Jefe de La Municipalidad santiaguensa, de acuerdo con instrucciones del . . . se ocupó de acopiar municiones, de reunir armas, de depositar víveres, de habilitar cuarteles, de formar botiquines, y sobre todo de echar las bases de la actual fortaleza San Luis en el cerro. . . Para este efecto, se talaron los árboles, se hizo obra de relleno, se levantaron algunos rústicos cuarteles, se abrieron zanjas y con la tierra se hicieron terraplenes. Don Ulises Franco Bidó me aseguraba que su abuelo Don Agustín había dirigido personalmente estos trabajos, especialmente en el relleno del saliente, que en forma de quilla de barco, forma parte del amurallado, al Oeste del antiguo cuartel de Las Banderas, a mano izquierda de la portada.[2]

 

Luego, refiriéndose a probables “ranchetas o barracones de rústicas costanera y techadas de yaguas o canas” dice:

 

    El testimonio verbal del señor Antonio Ottenwalder (Toño) confirma esto último, ya que siendo muchacho de 13 o 14 años, iba diariamente a la fortaleza a llevarle el desayuno y el almuerzo a su padre, que trabajaba de armero de los españoles y decía que recordaba perfectamente la hilera de ranchos cobijado de yaguas que les servia de cuarteles, hospital y depósitos; que éstos se quemaron con el incendio del 6 de Sebpre, de 1863, que se originó. . .

 

    De acuerdo con el testimonio del Señor Francisco Villanueva, quien prestaba servicios en la fortaleza en 1880, para ese año ya estaban la Comandancia de Armas y las Cárceles La Rosa y El Clavel, las cuales es posible . . . y el resto de los cuarteles que eran de rústica madera, techador de yaguas o canas fueron destruidos paulatinamente, para ser reconstruidos de otros materiales distintos, entre el 1890, habiendo sido director . . . al frente de ellos hasta 1886, cuando la revolución de Moya, continuando las obras emprendidas hasta la inauguración de las dos puertas, la del Norte y la des este (siendo esta última tapiada años más tarde) y la terminación del amurallado de ladrillos que la circunvalaba. Tal inauguración tuvo lugar en el 1890. . .en el 1895. . . el plano inclinado. . . terminado con sus paredes “de ladrillos laterales”. . . El constructor de la torre [del reloj público] fue el ingeniero inglés Mr. Bildwell . . . Estos trabajos estuvieron terminados para el 1o de Mayo de 1886. Durante el gobierno del Pte. Cáceres en el 1910, se hicieron substanciales reformas. . . con vistas a acomodar. . . batallón que se destinaba a esta plaza, a los que siguieron otros no menos importantes de los infantes de la marina norteamericana que ocupaban este país en 1916. . .

 

    Según referencia y de acuerdo también con los recuerdos de mi adolescencia. . . A mano derecha de la entrada: el Cuartel Largo, cerrado en su extremo Sur y abierto hacia el Norte, que daba a la calle; seguido a este la Comandancia de Armas, de galería baja, . . . al Sur de la Comandancia, la Cárcel llamada La Rosa; entre ésta y la anterior edificación, del lado de afuera ,existía un aljibe, y sobre el mismo una torre con su campana, para dar las horas de acuerdo con el reloj pendular colocado en el salón de la Comandancia, y seguido a la Cárcel, el Arsenal viejo, y entre este último y la hilera de edificaciones situadas al Sur, había un espacio vacío, del que se divisaba un bello panorama de los cerros. . . En la cortina Sur: el gran cuartel que incluía habitación para el Alcaide [sic], y otro edificio grande destinado a cárcel “El Clavel”; en la cortina del Este y en la del Norte existían: el cuartel dormitorio, largo y algo estrecho, con planos inclinados de madera, que servían de camastros a los soldados, luego venia un espacio despejado, más al Norte, y dando frente a la actual calle Vicente Estrella se encontraba el Cuartel de Los Músicos, que luego fue destinado a Arsenal, y que fue destruido por una explosión de el 1903, y por ultimo, y próximo a la salida, al pie de la Torre, el Cuartel de Las Banderas. Entre el Arsenal primitivo y La Rosa existían una capilla para pasar su ultima noche los condenados a muerte.[3]

 

Este texto, redactado “Durante esta era de Trujillo. . .“[4] , ofrece testimonios de hasta cuatro generaciones que atestiguan sobre todo el uso de las edificaciones de la Fortaleza, sin precisar sus composiciones estructurales. La información de la adolescencia del autor carece de descripciones del pabellón central, por lo tanto anterior a su construcción, mencionándolo en un recuento posterior de eventos históricos:

 

“7 de Abril de 1907”.- Solemne bendición e inauguración de la Cárcel Pública, construida por la iniciativa del Hon. Ayuntamiento. . .  Este edificio fue habilitado el 10 de Junio de 1907”[5]

 

Antepone las construcciones de estructuras internas, en materiales diferentes de la madera, yagua y canas, e independientes a la terminación del amurallado de ladrillos que la circunvalaba”. Ésta debió beneficiarse anteriormente de algún reducto defensivo con tantas menciones, en diferentes episodios históricos, de “defensa”, “asedio”, “toma” y ”rendición” de la Fortaleza.

 

Gráficos

 

Al igual que el texto anterior, encontramos, en el Archivo Histórico de Santiago, originales de fotografías antiguas retratando exteriores e interiores de la Fortaleza que nos dieron valiosos indicios sobre implantaciones de edificaciones, sus colocaciones, conformaciones y desapariciones. Presentamos y nos referimos a algunas de éstas en el presente informe[6].

 

 

Arqueología

 

Procedimientos

 

Vistas las circunstancias y considerando las condiciones de trabajo, poca labor arqueológica se pudo realizar, en sentido estricto. De un proyecto ya a carácter de salvamento tuvimos que transformarlo en uno de rescate, tomando todo tipo de registro y medidas que podían revelar algunos indicios del crecimiento estructural y espacial del barracón y, por consecuencia del recinto en general. Predominaron la visión y percepción arqueológicas, las deducciones y cotejos con estos antecedentes sobre la recopilación de datos de excavación

 

 

 

Aprovechamos toda labor dirigida al proceso de la reforma emprendida para registrar, por mínimo sea, lo que era previsto a gran escala como: ranuras a las paredes para implantar la red eléctrica, un desconche parcial para intentar de corregir un desperfecto de aplomo, una somera nivelación antes de colar el plato del piso y la supervisión de excavaciones para el introducir los desagües. Realizamos medidas, tomamos fotografías, anotamos descripciones, hicimos algunos dibujos y croquis además de muy someras excavaciones en los rincones Noroeste (NW) y Noreste (NE) del barracón o galpón (que llamamos Barracón I), seleccionamos muestras de argamasas de diferentes muros y sitios a título de referencias comparativas.

 

Barracón I

 

Pisos

 

Uno de los primeros “hallazgos”, fue el registro del patrón de distribución de uno de los pisos anteriores, durante la nivelación del suelo, previa colada de la loza para el futuro pavimento de la galería (Gráf. 1 y Fotos 1 a 4, 7 y 8).

 

Está compuesto de ladrillos (28 x 14 x 3+ cm.) con aparejo en “opus isódomo”, perpendicular a la extensión del barracón, con un bordillo que circunvala la base de los muros. Según las informaciones del interventor, se encuentra debajo del que removió. Aquél tenia una distribución similar[7] y, como éste, recubierto de una capa posterior de cemento: ello nos daría, aquí, un doble piso de ladrillos recubiertos de cemento. Aunque parezca extraño[8], es posible que así fuera, debido a que el barracón fue posteriormente[9] subdividido en diferentes secciones, cada una pudiendo recibir un recubrimiento independiente de otras: por ejemplo, en el rincón Noreste registramos una semejante huella, aunque única, a 7 cm. más alto que éste (Fotos 30, 31).

 

Notamos que al extremo Sur del remanente de su extensión se encontraba un tubo de hierro, sobrepuesto a otro de cerámica vidriada de 4.5–8 cm. Ø, alimentando un pequeño excusado / ducha externo, como signo de persistencia en la instalación de la red hidráulica.

 

Muros

 

De las someras excavaciones en los rincones Norte pudimos constatar que el muro del extremo está adosado a la muralla. Tiene unos cimientos mucho más sólidos, hechos de piedras de campo ligadas con una argamasa blancuzca muy dura, y una pared de espesos ladrillos (+ 30 x 15 x 7 cm.) cuidadosamente colocados y juntados con cemento (Foto 31). Contrariamente a la elaboración de la muralla, más primitiva, que, en este sector, solo cuenta con hileras de ladrillos sobrepuestos, sin mortero alguno (Fotos 20-23).

 

Aquí la muralla hace un ángulo exterior saliente, al cambiar de orientación E-O a N-S, sobre un elevado terraplén con relación al resto. Éste recodo, además de su fragilidad estructural y reiterada utilización de excusado y lugar de aseo[10], fue forrado al interior como al exterior de doble pared para tratar de reforzarlo.

 

Durante esta excavación nos llamó a la atención una ranura en la muralla, para implantar la distribución eléctrica, que revelaba sus características y crecimiento vertical (Fotos 25-27).

 

                                                                       

                     Corona                                        

3.74 m                                                             

                                                                        5 hileras ladrillos diferentes + 5 cm. (penúltimo 3+ cm.)

                                                                        argamasa blancuzca fina

3.46 m                                                             

                          C                                            tapia floja, blancuzca: grandes y ½ trozos piedras

                                                                       + desperdicios

3.12 m                                                 

                                                                       2 hileras irregulares ladrillos espesos 7 cm.+  5 cm.

2.97 m                                                              argamasa como tapia inferior

 

                          B                                                                              

                                                                        tapia floja, blanco sucio:

                                                                        grandes trozos piedras, no homogénea

                                                                                               

                                                                                   

2.17 m                                                                         

                                                                                                 

                                                                        2 x. 7 cm.             

                                                                        1 x. 5 cm.                                              

                                                                        2 x. 7 cm.      14 hileras ladrillos diferentes grosores,

                                                                        2 x. 5 cm.      bien puestos con argamasa muy sólida

                                                                        1 x. 7 cm.      similar a tapia inferior

                          A                                            2 x. 5 cm.          

                                                                        1 x. 7 cm.                                              

                                                                        3 x. 5 cm.                                              

1.16 m                                                                                                             

                                                                                               

                                                                        tapia + fina, dura y consistente, marrón                          

 

                                                                                                                       

0.50 m                                                                                                             

                                                                        + 8 hileras ladrillos bien puestos            

                                                                        argamasa muy sólida, marrón                

 

                                                                                                                                          Suelo

Gráfica. 2  Composición de la muralla, Fortaleza San Luis,

Barracón I (Noroeste)

Implantación eléctrica en pared Oeste (escala vertical proporcional)

 

Podemos distinguir tres fases constructivas:

A

Construcción inicial de la muralla, con alternancia de secciones en tapia y otras de ladrillos, típica de la construcción hispánica heredada de la morisca, vigente hasta el advenimiento del cemento (circa 1919), hasta cubrir la altura de un hombre de pie, con aspilleras para poder disparar con cierta facilidad[11]. Es de notar que la franja superior de ladrillos está elaborada con superposiciones de diferentes grosores de ladrillos puestos cuidadosamente, unos de 5 otros de 7 cm.

B

Primera etapa de crecimiento, de técnica similar, pero de menor resistencia, con tapia de tenue cohesión, conteniendo muchas piedras y una corona de acabado irregular tanto en alternancia como en puesta de los ladrillos.

C

Última fase, parecida a la precedente, pero además contaminada con desperdicios domésticos[12], aún más enclenque y la particularidad de contener ladrillos de 3+ cm. de espesor en su corona.

 

Del otro lado, las características el muro Este nos fueron reveladas tanto por una también somera excavación del rincón Noreste como por un desconche provocado por un intento de corregir un desperfecto en el aplomo de la pared[13]. Está construido con ladrillos medianos (+ 30 x 15 x 5 cm.), bien puestos y juntados con una argamasa fuerte y blancuzca. El abultamiento era resultado a una reparación posterior, parchada de ladrillos espesos (+ 30 x 15 x 7 cm.) en la jamba Norte de la tercera puerta (Foto 33).

 

Sus fundaciones son más endebles que las del muro Norte, con una argamasa, auque sólida, más oscura y conteniendo guardamontes de fusiles (Foto 32), como los que se encuentran en el relleno donde fueron implantados. Ello implica que su cimentación fue siguiendo el antiguo sistema: excavar zanjas, para crear un encofrado natural, con la tierra remanente se hace una mezcla con cal que se colará en él, tomando color y aspecto del terreno en el cual se encuentra, contrariamente a los cimientos de la del Norte, ligados con mortero muy distinto de su entorno.

 

Correlaciones y desarrollo espacial

 

Aunque pueda ser venturoso hacer de una biopsia (estrechas ranuras en empañetes y superficiales excavaciones) un análisis anatómico (extensiva investigación arqueológica)[14] podemos avanzar algunas deducciones.

 

En orden cronológico tenemos, primero una muralla que en tramos crece verticalmente, luego la pared Este y, posteriormente, la del Norte. Todo ello indica que a la muralla le fueron agregando galpones, utilizándola como una de sus paredes, y debido a su escasa alzada era necesario sobreelevarla hasta obtener la altura deseada para equipararla a las demás ( A + B ). La posterioridad del extremo Norte se explicaría con  la descripción:

 

A mano derecha de la entrada: el Cuartel Largo, cerrado en su extremo Sur y abierto hacia el Norte, que daba a la calle, . . .”                                                                                 (supra)

 

también apreciable en una antigua fotografía (Foto Ώ 1) cuando entonces sólo aparecen postes para soportar la techumbre.

 

Análogamente, podemos considerar elementos que nos otorgarían, hasta cierto punto, relación de contemporaneidades: los ladrillos. Tenemos tres tipos, todos de la misma talla (+ 30 x 15 cm.), pero de espesor diferentes (3+, 5 y 7 cm). Los intermedios son los más comunes, y los encontramos en la gran mayoría de los tramos de la muralla[15] con la confección de sus numerosas aspilleras y en el levantamiento de la pared Este del galpón. Los espesos componen la pared del extremo Norte y el resane de la del Este, pudiendo implicar una cierta simultaneidad entre ellos.

 

Los delgados se asocian con los pisos y, curiosamente, a la penúltima hilera de la tercera corona sobrepuesta a la muralla. Ello explicaría la postrera fase de su crecimiento (+ C), sea hecha en una definitiva adecuación final de su altura o un posterior remoce del galpón con un nuevo piso y un cambio de techumbre[16]; más chata que la anterior pero a mayor altura del piso[17].

 

Sin embargo, en las franjas de ladrillos de la muralla inicial (A) también los hay espesos, pudiendo justificarse por la existencia de varios suministradores de materiales de construcción, todos solicitados en momentos de obras mayores, pero acudiendo a uno solo para reformas menores.

 

Miras perspicaces

 

Hay cuatro tipos de aspilleras en el perímetro de la muralla. El más común es de forma triangular (Foto 19), constituida de doce ladrillos (+ 30 x 15 x 5 cm.): cuatro para cada cateto y cuatro para la base. Todas se encuentran aproximadamente a una misma altura en la muralla, la de un hombre de pie, o ligeramente agachado, para disparar, salvo en los flancos del portón de la entrada. Allí encontramos también un tipo, rectangular y ensanchado hacia el interior (sin aparentes ladrillos para los lados) permitiendo una mayor maniobralidad en el ángulo de tiro (Foto 18). Además de estar colocados en un tramo más alto de la muralla, son estas últimas las que se encuentran a altura de un hombre de pie, mientras las triangulares están acomodadas para un hombre disparando de rodillas.

 

En el galpón, sin embargo, éstas aspilleras comunes se sitúan a 1.60 m. de altura o más, dificultando el disparar con tino, al menos que el soldado fuera encaramado sobre una banqueta[18]. Es también en el galpón / galería que se encuentra la única garita de toda la muralla[19], necesaria del punto de vista táctico para cubrir el largo tramo rectilíneo de la cortina Oeste, inmediatamente después del mencionado recodo. Igualmente curioso, para entrar en ella, hay que zanquear unos 60 cm. de contrahuella, sin auxilio de un taburete. Así todo este sector, para ser militarmente eficaz, tendría que ser asistido de una especie de alargado alzapiés o varios de ellos.

 

Es en dicha garita[20] que se encuentra el tercer tipo de aspilleras, tres en forma de cruz latina, modo de combinar observación y disparo. El cuarto tipo se encuentra en un sector de la cortina Sur, detrás del las oficinas del Ejercito Nacional: tres de forma alargada, como en castillos medievales, sirviendo solamente para observación, ya que dan vista sobre la cuenca del Yaque del Norte y los cerros de Bella Vista[21].

 

 

Fortaleza

 

Más dichoso, aún, sería extrapolar la microscópica percepción del Barracón I a la macroscópica extensión de la Fortaleza en su conjunto, pero considerando las circunstancias y condiciones de esta especie de aproximación inicial nos atrevemos, hasta futuras investigaciones, a trascender percepciones generales.

 

Descripción actual

 

Hagamos un recorrido, en sentido contrario de las manecillas del reloj, al interior de la Fortaleza.

 

Desde su entrada el portón engloba un pórtico, luego, a la derecha, flanco Oeste, hay una típica pequeña casa de madera, llamada “Casa del General”. Sigue, bordeando la muralla que hace ángulo hacia el sur, el barracón intervenido otrora usado como Cine, después otro galpón, ligeramente más elevado, ocupado por las Reservas, la Defensa Civil y, al final una sección usada de taller por artistas pintores.

Al desvío hacia el Este para formar la cortina Sur, hay un hiato, del que se sigue divisando un panorama de los cerros.

La serie de edificios del Sur empieza con el Cuartel general, un depósito coronado por una habitación para el comandante, después las oficinas y despacho del General, haciendo cuerpo con el barracón ocupado por la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD). En la misma orientación está, en el rincón Sureste, un edificio moderno de dos pisos[22] ocupado por la Autoridad Metropolitana de Tránsito de Santiago (AMETRASAN).

La cortina Este empieza también con una dependencia de AMETRASAN, igualmente moderna pero más baja. Sigue otro barracón similar al primero, de dos aguas, acondicionado en taller mecánico. Continúa una sarta de galpones abandonados y otras divisiones, todos de concreto, bloques y sin techumbres, hasta el rincón Noreste en el cual se encuentra un pequeño pabellón con parapeto almenado.

El trecho Norte sólo presenta la muralla original, pero al notar huellas de pisos que la bordea presentaba algunas edificaciones no muy amplias, ahora espacios baldíos para el aparcamiento de vehículos decomisados por AMERTRASAN. En fin, la avanzada del bastión Norte, detrás el cual está la Torre del reloj; adosado al flanco Este de la puerta, la “Casa de Guardia”, un barracón de concreto recubierto de madera, en excelente estado e sin uso[23].

Hacia el centro Noroeste se divisa el pabellón central, Cárcel del principio del XX, casi adosado por una especie de cobertizo de cemento que sirve de estacionamiento y oficina para oficiales de la DNCD.

 

Del exterior, siguiendo el mismo sentido, hay muralla original desde la esquina Noreste del recinto hasta un poco más de la mitad de la cortina Sur, cuando empieza el edificio nuevo: al pie de la “cortina” Este, toda de concreto, y con reproducciones de aspilleras, se pueden apreciar algunas hileras de sus fundaciones originales[24]; desde el extremo Sur del barracón / galería, se ve obliterada por las múltiples y diferentes reformas realizadas. Así, cubre aún las 2/3 partes de su perímetro original. Grandes porciones traseras del tramo Oeste, y algo del Este, están atascadas de posteriores secuelas de construcciones a medio terminar, antiguos cuartillos, registros obsoletos y derrumbados, aljibes vetustos y múltiples baños con y sin usos actuales. Entonces, de las afueras, salvo por la parte frontal que da directamente a la ciudad, el aspecto de la Fortaleza es mucho más lastimero que del interior.

 

Coincidencias y crecimiento

 

Es lógico considerar la entrada y su entorno inmediato como el lugar inicial del crecimiento de la Fortaleza. Aquí se mencionan las primeras apariciones de cierto reducto:

 

“. . . zanjas y terraplenes en el relleno del saliente en forma de quilla de barco . . . “

(supra)

Hay marcado desempeño en mejorarla, con portón de ladrillos y batientes de madera maciza[25], hacerla accesible, con un plano inclinado y sus paredes “de ladrillos laterales”[26], hasta embellecerla con una práctica y vanguardista torre con reloj público. Pues se trata del sector más apegado a la ciudad, integrándosele, mientras la vertiente Sur de la colina es mucho más empinada, dominando toda la cuenca del río, corredor natural desde el Oeste, razón por la cual fue real y definitivamente concretada la Fortaleza. Justamente a causa de estas diferencias geográficas, el frontón Norte precisa primero de cortina, mientras hacia el Sur tarda más, hasta nunca completarse:

 

“había un espacio vacío, del que se divisaba un bello panorama de los cerros”.

y

“...del que se sigue divisando un panorama de los cerros.”

(supra)

 

Al seguir comparando nuestra descripción con la remota, podemos razonar que la Fortaleza se hizo fuerte de Norte a Sur[27]. Adosándose a la muralla, se agregan alargadas construcciones de distintas alturas para diferentes usos. La cortina Oeste recibe mayor atención, la “Comandancia de Armas”, un “Arsenal Viejo”, “una capilla”, “aljibe”, “campana” y más tarde el Cine[28]. Al Sur se repite la elección de “habitación”, con cierta importancia al “gran cuartel”, ahora despacho del General, en lo más impugnable. El sector Este sigue bajo consideraciones menores, desde sus inicios, tapiando muy tempranamente la segunda puerta, con barracones de subsidiarias asignaciones y descripciones.

 

Salvo por la Torre del reloj, el frontón Norte conserva su aspecto y distribución original: la muralla conserva su altura primigenia (Fotos Ω 1 a 3 y 5) y no se le adosan construcciones. Las huellas de pisos que permanecen a sus pies, revelan estructuras de menor extensión y ligeramente distanciadas de ella (1+ m.) y, si bien sus pavimentos fueron también recubiertos con un alisado de cemento, presentan ladrillos en aparejo similar pero paralelo a sus muros. Allí estaban el “Cuartel de los Músicos” y el “de Las Banderas”, ambas asignaciones por razones prácticas de cercanía a la puerta aunque, igualmente al frontispicio, con un significado más prestigioso y emblemático que rigurosamente militares.

 

Posteriormente, y a medida que se abultan las cortinas, el portón conlleva sus transformaciones: primeramente un pórtico (comparar fotos Ώ1 con Ώ3 y 4), luego el “Cuartel de la Banderas” (comparar fotos Ώ1 y Ώ2)[29] y, finalmente, la llamada “Casa del General” (comparar fotos Ώ4 y Ώ6 con foto        )[30]. Aunque adosados a la muralla, estos últimos agregados no la obliteran, superponiéndosela.

 

Coronan la torre de un parapeto almenado, talvez al mismo tiempo que se construye el pabellón del Noreste.

 

 

Sinopsis

 

Al igual que para sectores específicos dentro de la Fortaleza, como en cualquier edificación, en su crecimiento general hay una constancia en el uso de espacios, propiciando reformas sobre transformaciones decisivas, como la reiteración al emplazamiento de servicios, también

 

“del lado de afuera ,existía un aljibe, y sobre el mismo una torre con su

 campana, para dar las horas de acuerdo con. . .”

 

donde está, ahora

 

“atascado de posteriores secuelas de construcciones a medio terminar, antiguos cuartillos, registros obsoletos y derrumbados, aljibes vetustos y múltiples baños con y sin usos actuales”,                                                                                                                              (supra)

 

y el aún persistente uso de la cárcel central.[31].

 

Al igual que en un asentamiento urbano, donde los antiguos sectores decaen al progreso del crecimiento periférico, en la Fortaleza los barracones iniciales van sucumbiendo en desuso por un interés marcado hacia el fondo, al levantarse las más recientes edificaciones, en las cuales se instalan los más recientes cuerpos armados (AMETRASAN y DNCD).

 

Al igual que en una ciudad antigua, cuando son los barrios paupérrimos que reciben las primeras atenciones para revalorizarla, en la Fortaleza el impulso renovador parte del Norte: el portón, el torreón, el barracón. . . .

 

 

¿ Y de materiales ?

 

Con estas muy someras excavaciones, la cantidad de materiales arqueológicos recolectados es científica y deductivamente insignificante. Los artículos de tocador, de diferentes tipos de plásticos, espacialmente muy restringidos (rincón Noroeste) no fueron levantados. Los remanentes vestigios están entremezclados entre cerámica doméstica común, trozos de azulejos, fragmentos metálicos informes y casquillos relativamente recientes, normal en un acantonamiento, sujeto a transformaciones estructurales, vivido por militares.

 

Destacan, sin embargo, las diferentes partes metálicas de carabinas[32], que, para nosotros, consisten en guardamontes y cabos de culatas. El General, por su cuenta, pudo reunir cañones, bayonetas y pasadores de correas. Según sus indicaciones y nuestras observaciones, éstas secciones se encuentran agrupadas por componentes, separados los unos de otros. Se tratan pues de armas de fuego que fueron deliberadamente inactivadas, desmontándolas para luego enterrarlos en distintos lugares[33]. Es probable que tratase de armas decomisadas por el ejército americano durante su primera invasión (1916-24)[34].

 

Siempre, por las informaciones del descubridor, se encuentran esparcidas al pie de la muralla, hecho lógico, para no llenar el centro del recinto con un mogollón de mogotes, cuando éste resguardo no sirve más que apoyo estructural. Si de ello se trata, entonces el contorno del encierro está “trufado” de estos acopios y los hallazgos del adelantado, lejos de constituir encuentros singulares no representan más que exiguas muestras de un tipo de riquezas del sitio


 

                                                 Proyecciones

 

 

Investigaciones arqueológicas

 

Técnicas

 

Visto que el proyecto de investigaciones arqueológicas en el Barracón I, de la Fortaleza San Luis ha sido truncado antes de su propio inicio, por las razones expuestas, y su consecución entrañaba una trascendencia vinculada al entendimiento genérico del recinto[35], tenemos que replantearlo para asegurar su esencia primordial.

 

A lo largo de nuestros copiosos recorridos del sitio, sumado a las indagaciones en antecedentes históricos y gráficos, hemos podido ubicar un sector ejemplar para reorientar las investigaciones arqueológicas, respetando su tenor fundamental, con una programación similar pero de repercusiones seguramente superiores. Consideramos idóneo el sector Norte de la Fortaleza para emprender investigaciones arqueológicas apuntando al inicio y desarrollo histórico del recinto, en particular el baluarte frontal y las áreas aledañas al portón de entrada.

 

El bastión Norte, como señalamos, fue el sitio original con obras de terraplenes, los primeros levantamientos de la muralla y es, en esta porción del recinto, donde aparece la mayor innovación con construcción de la Torre del reloj. El espacio comprendido entre el codo entrante que hace su flanco Este con la cortina Norte y la esquina Noreste de la torre permitirá sondear las fundaciones de ambas estructuras con poca extensión de las excavaciones, preferible al lado opuesto de la torre, mucho más cercano a la muralla, pero completamente perturbado por implantaciones de múltiples obras de fontanería.

 

Facilitará, así mismo, indagar la cercanía de antiguas dependencias menores muy cercanas, pero no totalmente adosadas a la muralla. Representa la convergencia de tres esquinas de estructuras diferentes en cuanto a funciones y temporalidad de facturas. En fin, el sector resultó fecundo en hallazgos de armas antiguas, además de permitir una ejecución técnicamente muy holgada.

 

Didácticas

 

Dentro de la Estrategia de Intervención Patrimonial en la Fortaleza San Luis, se entienden las investigaciones arqueológicas como el eje de un proceso de sensibilización y divulgación ciudadana hacia el valor científico de las intervenciones patrimoniales en protecciones monumentales. Toda excavación arqueológica es apta para esto[36], pero para tal efecto, y específicamente para ello, las áreas contiguas al protón de entrada, dentro de las casas de “Guardia” y “del General” resultan casi diseñadas a este fin.

 

 

 

 

 

Estas dos estructuras aparecen sea tempranamente, como la “Casa de Guardia” -anteriormente de “Cuartel de Las Banderas”- (comparar Fotos Ω1 y Ώ2), sea algo tardío, como la “Casa del General” (comparar Fotos Ω2, 3 y 4 con Ώ6), y constituyen un sello temporal sobre los vestigios subyacentes, dándoles la connotada jerarquía ante quem[37]. Se encuentran bajo techo, con piso embaldosado, excusados inmediatos, al pie de los laterales de entrada que presentan dos de los cuatro tipos de aspilleras. Un contexto museal ideal.

 

En ellas se pueden emprender excavaciones muy minuciosas y pausadas que, si bien aportarán valiosos datos, favorecen grandemente una animación didáctica al “museografiar” literalmente las actividades arqueológicas[38]. Sin embargo, la metodología de prosecución se dificulta arduamente justamente por este mismo contexto, pero la inversión técnica es grandemente compensada por sus ilustrativas consecuencias.

 

En esta óptica se podrían insertar en las asignaturas de colegios e institutos de enseñanzas para la solvencia del ineludible servicio social, materias extra-curriculares universitarias. . . Así, la Dirección Nacional de Patrimonio Monumental, más allá de sus cometidos de protección, salvaguarda, transmisión y esparcimiento del acervo patrimonial, alcanzaría el nivel formativo, legando no sólo estructuras emblemáticas sino también, y sobre todo, las disposiciones para sus conservaciones.

 

 

Advertencias

 

No somos partidario de excavar por excavar, o realizar investigaciones arqueológicas por el interés general que puedan suscitar. Hacemos este replanteamiento con el único propósito de cumplir con las obligaciones que nos atañen dentro de lo acordado para con el Estado.

 

Concentraremos nuestro propósito en el Bastión Norte, tal vez abriendo las “Casas” únicamente en requisito de sondeo, lo que podría, al principiar estos dos frentes, convertir ambos en ordinarios muestreos.

 

Se realizarán con un estricto rigor científico, por supuesto, pero austeramente ceñido a las condiciones de extensión, tiempo de ejecución y análisis aferentes dentro del marco presupuestario convenido. Es más que probable, debido al potencial de estos sectores en testimonios, materiales y alcances, se vislumbre una prosecución de las investigaciones, lo cual está completamente ajeno al compromiso originario, al menos que los directivos contemplen su total reformulación.

 

 

 

 

 

 

 

 

Recomendaciones iniciales

 

Considerando que la Fortaleza San Luis se encuentra protegida por un decreto que la declara Monumento Nacional, que la Dirección Nacional de Patrimonio Monumental (DNPM) a través de su Oficina Regional Norte (ORN) asume esta responsabilidad, que se le inició un proceso de investigaciones, que está siendo sujeta a un procedimiento de privatización en torno a su rehabilitación, recomendamos que:

 

• La DNPM deberá intervenir directamente en la restauración del pabellón central, Cárcel 1905-1907, asignando un responsable al respecto.

 

• Toda reforma planeada en la Fortaleza sea bajo dictamen de la DNPM, previa presentación de proyecto de intervención especificando todas las prácticas requeridas al respecto, hasta la pintura externa, paisajismo o cualquier empeño pudiendo afecta su aspecto.

 

• La DNPM-ORN tendrá que informar, por escrito y por asistencias, ésta precisión a sus actuales (Ejercito Nacional, AMETRASAN, DNCD) y futuros inquilinos usufructuarios.

 

• La ORN debería exponer más asiduamente su responsabilidad al respecto de la Fortaleza, mediante nutridas visitas para inspeccionar, orientar, asesorar los usufructuarios en su convivencia dentro del Monumento

 

• La ORN podría considerar una futura instalación en ella.

 

• Toda obra, en cualquier sitio de la extensión del recinto, que implique excavaciones o remoción de pavimentación externa o interna sea supervisada por un perito en arqueología, mediante previo aviso a DNPM-ORN quien considerará la necesidad de excavaciones científicas previas, dependiendo de su amplitud.

 

• Toda exploración arqueológica ajena a la DNPM-ORN, con carácter de indagación, planeada en la Fortaleza sea bajo su dictamen, previa presentación de proyecto de investigación especificando: fuentes de financiamiento, motivos, alcances, técnicas y metodologías.

 

• Todo material arqueológico obtenido sea, previo lavado, marcado y embalado, depositado en un local de la Fortaleza, con cómodo acceso para consecuentes investigaciones, salvo requerimientos particulares de conservación o estudios especializados.

 

• Todo dato, apuntes, dibujos, fotografías, informes obtenido de investigaciones arqueológicas sea depositado en ORN-DNPM mediante copias o duplicados de los mismos, sin derecho de usarlo a fines intelectuales o de difusión dentro de los convenios internacionales al respecto (5 años).

 

• La DNPM-ORN debería apoyar e incentivar al presente interventor, el General Gustavo A. Jorge García, en el desarrollado de mecanismos patrocinadores en la financiación para la restauración, mantenimiento, y seguimiento del uso de la Fortaleza, con la salvedad de dictaminar y aprobar previamente cualquier intervención futura. 

 

• Todo uso comercial del recinto sea bajo consulta y consenso con ORN.

 

• Todo uso multitudinario del recinto sea bajo previa aprobación de la ORN en coordinación con las autoridades municipales.

 

[1] Poco riguroso, sin fecha ni citas.
[2] Pp. 1, subrayo.
[3] Pp. 2, subrayo.
[4] Pp. 2
[5]  Pp. 4. Sin especificar si por “habilitado” entiende la instalación de oficinas u ocupación de celdas.
[6] El General Jorge nos mencionó la existencia de un acervo más amplio, con la posibilidad de posterior consulta dentro de su política de mutis sobre datos y desarrollo de la revalorización de la Fortaleza.
[7] De observaciones que hicimos de trozos tirado, sin saber si era paralela o perpendicular a la extensión de la estructura.
[8] Sobre todo por el doble recubrimiento de cemento, intercalado por otro de ladrillos.
[9] Posteriormente a la era Trujillo, cuando era utilizado como cine (información personal de Dona García, madre del General) Véase foto       
[10] Hasta 75 cm. de profundidad encontramos, artículos de tocador como: cepillos de dientes, tubos de dentífrico, fragmentos de peines, afeitadora de uso único. . . todo de plástico, además de desagües en PVC.
[11] Como veremos más adelante éstas alturas, de la muralla y las aspilleras, varían según los tramos.
[12] Tiestos de cerámica común, fragmentos metálicos.
[13] Véase arriba “Correcciones”.
[14] Para utilizar una cierta metáfora.
[15] Sin poder considerar los de la portada y de la torre del reloj, fuertemente empañetadas del año pasado, ni los del antepecho Sur, recientemente derrumbado.
[16] Nos parece más probable la primera de estas dos hipótesis, debido a las semejanzas de tapias y argamasas, aunque sin descartar la otra, si fue realizada con una técnica similar o / y por un mismo equipo de artesanos.
[17] Comparando la diferencia de tipo de armazón entre el de un agua (Foto Ω 1) y el de dos aguas (Fotos Ω 3 y 4), o la disparidad de altura entre el antiguo antepecho y la del techo reemplazado (Fotos II y II).
[18] Por ejemplo, la estatura del General no le permitiría disparar.
[19] Por lo menos la única que queda en pie, si hubo otras.
[20] No la detallamos más por estar completamente recubierta, tanto al exterior como al interior, de un espeso y fuerte empañete que imposibilita toda apreciación sobre su aspecto original.
[21] Lo que confiere así mismo una categoría distintiva a dicha porción, véase adelante.

[22] Sobrepuestos de una especie de atalaya “medievalezca”, almenada.

[23] Salvo por una asociación de transportistas que ocupa una oficinita.
[24] Las cuales están en enclenque estado, amenazando la estabilidad de estas superposiciones.
[25]La cancela de hierro que cierra la portada del Norte . . . fue hecha y colocada en el 1895, ya que anteriormente se usaban unos batientes de madera para cerrarla . . .“ Ídem, pp.2.
[26] Íbidem.
[27] Muestras de argamasas vinculan este hecho: firmes y de color marrón para la cortina Norte y el tramo inferior del barracón; ligeramente más friables y blancuzcas hacia el Sur de la misma, como la de la pared Este del galpón / galería.
[28] Es, así mismo, una tendencia natural para la mayoría de los seres humanos, diestros, echarse de este costado para protegerse, la vista se pone primero del lado opuesto, a la izquierda, como en el sentido de la lectura, mientras que del interior, y por la misma razón, se percibe primeramente la porción Oeste. Ello coincide favorablemente con la geomorfología de la colina fortificada.
[29] Ambas originalmente de madera, ahora de concreto.
[30] Todavía de madera.
[31] Falto de mayores reformas, sin embargo.
[32]  Las mismas que fueron pretexto y sujeto de los alborotos periodísticos.
[33] Contrariamente a lo que podrían constituir escondrijos, cuando se conserva el arma intacta para su eventual uso posterior. Véase, también, Anexo II.
[34] Aseveración sujeta a distantes estudios y confirmaciones.
[35] Y se pudo lograr con cierta validez dentro de las restricciones concurridas
[36] Siempre y cuando el público tuviese acceso libre a las excavaciones, lo que es razonablemente programable sin entorpecer al desarrollo de las investigaciones.
[37] Todo material encontrado en tal contexto es forzosamente anterior a lo que le sobreviene y sin probabilidad alguna de perturbación posterior.

[38] Aunque implica obligatoriamente una enorme dilatación temporal para sus ejecuciones.


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